Cada baño esconde una nueva sorpresa
Sumergir el libro en el agua es suficiente para que la magia comience. Los personajes aparecen llenos de color y convierten los chapoteos cotidianos en una entretenida experiencia visual. A medida que el bebé crece, puede comenzar a colocar agua con sus propios dedos para descubrir las imágenes, haciendo que el juego evolucione junto con su curiosidad y autonomía.
