Descubrirse a sí mismo también es parte del juego
Durante los primeros meses, observar rostros y descubrir su propio reflejo puede convertirse en una experiencia fascinante. Este libro permite colocar un gran espejo frente al bebé mientras permanece boca abajo o sentado, invitándolo a observar, reaccionar y compartir el momento con sus padres. Sus solapas también permiten jugar al clásico peek-a-boo, creando una actividad sencilla que fortalece la interacción entre el adulto y el pequeño.
